Mudarse de la ciudad al campo es una experiencia transformadora que implica desafíos, pero también grandes recompensas. En mi caso, la decisión surgió tras un burnout, lo que me llevó a replantear mi estilo de vida y adoptar un enfoque más autosuficiente. Adaptarme requirió aprender sobre energía solar, domótica, conectividad y mantenimiento del hogar, además de gestionar el tiempo de manera eficiente.
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